que tenía que borrar; me di cuenta que no puedo ni quiero
dejar de ser yo.
Tal vez eliminé mi conducta berrinchuda y tomaré con madurez las cosas de ahora en adelante, pero el ser
Pierre nadie, ni yo, podrá quitarmelo.
Los cambios son buenos, sí, pero no puedo transformar mi
ser en algo que no es ni jamás será. Me siento como Cruella de Vil después de haber escuchado el reloj del
Big Bang: volvió a ser aquella persona que persigue su sueño pero sin dejar de ser ella, simplemente con las cosas más claras y, tal vez, mejor.
-Yo por mí, así podré compartir.
pierre
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